Por un año Vario Pinto.

Entre rock, bailes y chelas el equipo de Iboga pasó el primer aniversario de Vario Pinto. Realizado en uno de los sitios más trendy del Centro histórico -Bar La Herida (5 de mayo, no. 23); sí, para que lleguen sin perderse- se armó la celebración de este foro itinerante a cargo de Eduardo Guerra.

La noche empezó con todo: los primeros en salir al escenario fueron Coyote Bansky, grupo que nos demostró que no se necesita de un vocal para poner a todo su público a bailar. Después fue el turno de Blackbear y de LYNNCH, respectivamente, quienes no nos dejaron descansar ni un momento para poner los dos pies sobre la duela de la pista (¡nos encanta!). Amenizando la velada, llegó el turno de La Era Vulgar, que son como esas comidas que se ven feo, pero que saben rico. Por último, Mi triste bisonte cerró con un trip al que nos arrastró su vocalista para acabar con un buen sabor de boca.

¿Y el lugar?

Situado en un sexto piso y ambientado entre cascadas de luz rojas y una barra que destilaba diseño y alcohol por igual, nos dejó en claro el porqué Vario Pinto eligió a La Herida como sede de su festejo. La verdad fue el lugar ideal, los mezcales que se amarraban con ganas a la garganta, el precio de las cervezas y el menú interactivamente divertido nos hizo pasar una de nuestras mejores noches.

Vario Pinto nos deleitó una vez más, como ya se volvió costumbre en cada evento que realiza. Fue una noche en donde conocimos gente talentosa, donde también nos reencontramos con amigos y nos mostró que son un foro preocupado por la difusión de proyectos frescos: música, literatura, pintura y hasta animación y caricaturas son el resumen de la visión de Eduardo Guerra y su equipo por renovar la escena cultural en la capital.

Sí, éste fue un año de cosechar logros para ellos; pero para nosotros es la afirmación de que la producción cultural tiene un nuevo portavoz.

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